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Mostrando entradas de julio, 2018

Pérdidas

¡Ya estoy harto!, ¿por qué sigues llorando por algo que ya no está y a mi que estoy a tu lado, me ignoras? ¿quieres un hijo? ¡Lo vamos a solucionar! Con esa sentencia te tomó entre sus manos con fuerza, lamió tu rostro y te giró para jalar tu cabello y penetrarte, sentías los golpes de su cadera contra tus nalgas y no podías sino pensar en aquella vez cuando Alberto decidió que tenía derecho a violarte porque según él le habías coqueteado. ¿Qué diferencia hay con esto? ¿Que quien lo hace ahora te quiere? El mismo miedo que te impidió moverte aquella vez te paraliza ahora, el mismo dolor se te anida en el cuerpo, te abraza, tapa tus ojos, cubre tus oídos; por fin se detiene, te recuestas, él  besa  tus mejillas, “¡ahí lo tienes, ahí tienes a tu hijo! A ver si así se te acaba esa pinche tristeza que me tiene harto”  Todo lo que sabes del amor es un escupitajo en la cara, jalas la cobija que tienes al lado y te envuelves en ella, sería un buen momento para desaparecer,...

Mamihlapinatapai

Instrucciones: Lee despacio mientras escuchas esta canción  https://youtu.be/cEjYmO5-dLk Mamihlapinatapai... Tus ojos me miran inquietos, mueves las manos a tus piernas y de regreso a la mesa, abres tu bolsa,  buscas algo  que nunca encuentras, sonríes, me miras impaciente, yo permanezco con ésta sonrisa tonta que tengo cuando estás frente a mí, las palabras se me atoran en la lengua, apenas consigo preguntarte si quieres algo de beber, asientes y llamo al mesero, te observo, lees con detenimiento la carta que nos dejan, tu piel es tan tersa, tu cabello divertido te estorba, lo pasas una y otra vez detrás de tu oreja, te apenas, decides explicarme la diferencia entre tisana y té. Mi calma termina cuando por error al enseñarme algo, rozo tu mano, el corazón se me sale del pecho, mi vista se nubla, escucho tu voz tan lejos que pienso que he desaparecido, respiro despacio, sigues frente a mi, tan hermosa. Me reciben tus labios y tu nariz y tus mejillas perfectas, rosadas....

Fantasías

El teatro está lleno, te tengo a mi lado, estoy nervioso, mis piernas no dejan de moverse, tu mano descansa  sobre el brazo del asiento, acerco con torpeza mis dedos a los tuyos, me miras sin entender mi intención, sonríes, me disculpo y casi al instante vuelvo a intentarlo, consigo acariciarte, no dices nada, me dejas seguir. El sudor de mi mano moja la tuya, quiero acercarme, desde el primer día que te vi quiero acercarme, tocarte, me recargo en tu hombro, hueles bien, llevo mi rostro hacia tu cuello, me invade el deseo de abrazarte y lo hago, no me rechazas,  te divierte o eso parece, mejor para mi, debo intentarlo. No sé nada de ti, apenas te conozco; ¡pero qué importa!, no necesito conocerte para saber que me excita la idea de recorrer tus piernas, de lamerlas, de estrujar tus pechos y morderlos... Con un movimiento de cabeza freno mis pensamientos, no quiero incomodarte, ¿será posible que de algún modo sepas lo que pienso? No quiero que me alejes, nuestros dedos perm...

Todo acaba

Caminas despacio para regresar a tu auto, levantas la mirada y te sorprende la fila de gente esperando entrar, apenas son las nueve treinta y cinco de la noche, no sabes por qué pero te detienes, ¿deberías entrar? ¡no pierdes nada!, nunca has estado en un lugar así, su fachada de tugurio llama tu atención, los cadeneros malencarados te detienen para revisarte, te piden ponerte de espaldas, uno de ellos, el más grande y fornido pasa sus manos toscas por tu torso y piernas, te mueves incómodo cuando casi toca tus testículos. Con un movimiento de cabeza te indica que puedes entrar, dudoso avanzas hacia la puerta de donde sale un vapor desagradable. Odias los lugares pequeños, recuerdas con claridad esa tarde cuando rompiste por accidente un plato de la vajilla preferida de tu madre y el castigo fue encerrarte en un compartimento vacío de la alacena, juras que su locura no fue de la noche a la mañana como todos pensaron aquel miércoles cuando justo a las ocho con doce minutos del día deci...